Primeras líneas de Háblame Luna

Sus ojos se humedecieron de repente al escuchar la noticia. Su instinto la llevó a cerrar con un portazo. Allí lo dejó, con la palabra en la boca. Recorrió el pasillo a toda prisa sin saber muy bien hacia dónde dirigir sus pasos. En el fondo, a quién le importaba su avanzar errático. Pese a la mirada emborronada que la empujaba a dar bandazos, su única premisa era huir de aquel lugar. El taconeo apresurado le martilleó el cerebro mientras trazaba mentalmente el camino hacia las escaleras.

Alcanzó la calle en cuestión de segundos. En la vida había bajado unos peldaños tan rápido. Lo hizo sin ser consciente del riesgo propio de su premura. Reinaba en ella el caos absoluto, un desconcierto que no acertaba a comprender y que desgobernaba sus sentidos.


SIPNOSIS

La gran ciudad acoge acoge la historia de Alan y Luna, cuyas vidas anónimas se entrelazan y distancian en medio de la ignorancia de sus protagonistas, y donde un libro extraviado se convierte en el lazo que ata y desata todos sus vínculos.

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martes, 14 de junio de 2016

Leí, leí, seguí leyendo...

Hace tiempo encontré abandonado un cuadernillo con el primer capítulo de un libro. Movida por la curiosidad me adentré en sus páginas y sentí la necesidad de llegar más lejos en la historia. No era un autor conocido, más bien todo lo contrario; se trataba de su primera novela, una novela cuya primera escena había desparramado por toda la ciudad. 



Leí, leí, seguí leyendo, y sin darme cuenta me vi envuelta en la magia del destino. Aquel libro me enseñó a estar atenta a sus señales, a su modo de comunicarse con nosotros, pero sobretodo a reconocer las segundas oportunidades que nos brinda un destino que sí sabe a lo que juega. 
Aquel libro se llamaba Háblame Luna. 





Tienes en tus manos su primer capítulo. Y ante esta encrucijada, tú decides: si te ha gustado lo que has leído y quieres saber más, puedes averiguar qué le ocurre a sus personajes y conseguir un ejemplar firmado por su autor. Si has encontrado uno de los cuadernillos, pregunta en tu librería de confianza. 




Sólo te pediría un favor, que vuelvas a dejar el cuadernillo, bien en el mismo lugar donde lo encontraste, bien en otro distinto, para que ¿el azar? lo ponga en manos de otra persona y le dé la oportunidad de leerlo. ¿Imaginas que, como tú, pueda disfrutar de esta pizca de magia? 

Muchas gracias, y no olvides... abre bien los ojos, el destino podría estar enviándote señales.

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La imagen de fin de año

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Entre gritos y pitos...